Charlas (III)
CdH1: Tengo una duda un poco cerdocha…
CdH2: ui, dispara
CdH1: a…
CdH2: (no sé si ese es el término adecuado xD)
CdH1: xDDDDDDD, Jajajajajajaja, xDDDDDDDDDD
CdH2: xDDD
CdH1: xD… ay madre xDD
Que no todo van a ser lloros! xD
CdH1: Tengo una duda un poco cerdocha…
CdH2: ui, dispara
CdH1: a…
CdH2: (no sé si ese es el término adecuado xD)
CdH1: xDDDDDDD, Jajajajajajaja, xDDDDDDDDDD
CdH2: xDDD
CdH1: xD… ay madre xDD
Que no todo van a ser lloros! xD
Hacer bien un striptease puede parecer algo sencillo, verdad? De lo que se trata es de quitarse la ropa, y eso al fin y al cabo lo hacemos todos los días unas cuantas veces, no? Pues NO. Como véis, hasta la propia Jane Fonda (con lo atlética que es!) tiene problemas para sacarse la ropa despacito y con ínfulas sexys. Aunque bueno, cierto es que esa gravedad cero simulada tampoco ayuda…
Pero no os preocupéis, desde CdH tenemos la clave para hacer un buen (y satisfactorio -ejem-) striptease:

Imposible no caer en él en un momento u otro, tan imposible como esas dietas que prometemos seguir después de Navidad o como cumplir los siempre ingenuos propósitos de Año Nuevo. Y en este caso, resignarse parece ser la única opción.
No he conocido una sola pareja cuya relación esté apropiadamente equilibrada, lo cual no quiere decir que no las haya. Algún que otro cabrón con suerte siempre tiene que venir a amargarnos el dulce a los desgraciados de turno. Pero para los que somos humanos, pecadores y perfectamente imperfectos, mantener el equilibrio en una relación es misión imposible.
Dos semanitas después de nuestra inauguración, volvemos a la carga y os traemos un montón de minutos a través de los cuales navegaremos por las secciones habituales y por alguna que otra nueva.
Nos gustaría agradecer a todos los que nos habéis seguido en nuestra primera andadura, los que nos habéis apoyado y criticado constructivamente, y a los chicos del Tortilla de Patata, que hablaron de nuestro alumbramiento en su último podcast.
¡Manos a la obra!
Seguimos estando atentas a todos los correos, audiocorreos y demás comunicaciones variadas que tengáis a bien hacernos llegar. Nuestro correo sigue siendo chicadehojalata (arroba) gmail (punto) com, así que dejad de lado timideces y echáos unas risas a nuestra salud.

Expectativa. Una de las peores palabras con las que la Humanidad ha sido maldita. He tardado en reconocerlo, en hacer mi propio examen de conciencia, y ahora es tiempo de que reflexionemos todos juntos, al más puro estilo sectario lavacerebros.
Nada mina más una relación que las expectativas que se pueda formar una de las personas que estén implicadas. Expectativas, por supuesto, que uno se crea interiormente y que no pone en el plano de la realidad, sino que deja pululando cual luciérnaga en el limbo de las ideas, ilusiones y deseos del subconsciente.
Si sois seguidores de HIMYM -vamos, Cómo conocí a vuestra madre- es probable que ya conozcáis la lista hecha por Lily con las “50 Reasons People Have Sex“. Y si no seguís la serie, no os preocupéis (bueno, deberíais empezar a verla), en realidad es sólo un pretexto para hablar de una de las cosas que más nos gustan por estos pagos… ![]()
Esto no se acaba… »
Después de infinidad de días en los que era imposible coincidir, de mil y un problemas técnicos no del todo subsanados, de cientos de conversaciones intentando idear algo que os pudiera interesar que contáramos, de horas y horas pendientes del correo para ver si el Consultorio tenía a algún valiente en espera, al final del camino, hoy publicamos el primer podcast de Chica de Hojalata.
Quiero decir, en primer lugar, que hay mucho que pulir, desde la calidad del sonido -que esperamos mejorar para el siguiente podcast-, hasta una diferenciación de las secciones algo más clara, y alguna que otra adición que haremos en posteriores entregas. Pero sobre todo, daros las gracias a todos los que os toméis un ratillo para escucharlo y reiros de con nosotras.

No son arpías posesivas, ni siquiera malas amigas, pero son potencialmente igual o más peligrosas que cualquiera de las hembras pertenecientes a estas dos categorías.
Una poseedora de un culo de mal asiento es divertida, absolutamente incapaz de pasar más de 10 minutos haciendo lo mismo. No la verás jamás realizar actividad alguna con un mínimo de constancia. Está física y mentalmente inhabilitada para permanecer interesada en algo el tiempo suficiente como para obtener algún beneficio de ello. Se cansa. Se cansa tan rápido que pasa de un hobbie a otro, de una idea a la siguiente sin que tú hayas tenido todavía ocasión de aclimatarte a la anterior.

Ésta es otra de esas conclusiones de deducción empírica que sólo se alcanzan tras algún que otro tropezón de metro ochenta y cafés tomados a medias con aventureros sentimentales a los que les caen los mismos palos pintando siempre en bastos.
Qué difícil es resignarse al se acabó. Qué duro de derrotar el gusanillo -o más bien anaconda- que nos pide más y más. Qué pocas las ganas de retomar el camino de la soltería cuando la encrucijada de la compañía termina en punto muerto. Qué pereza, cojones.

Las comparaciones son odiosas, o eso atestiguan quienes peor parados salen con ellas. Y éste es un caso en el que las diferencias entre los sujetos sometidos a estudio saltan a la vista cual ventana emergente de casino online.
Vives tu rutina diaria sin demasiadas sorpresas, trabajo, casa, gastos, pareja… Posiblemente los tres primeros te llenen de preocupaciones y de comeduras de cabeza de mayor o menor envergadura, y la cuarta sea esa vía de escape necesaría a tu día a día monótono y anodino. Pero lamentablemente, la mayoría de los días la rutina se extiende a esa parcela de tu vida que debería darte más alegrías que las otras. Esa parecela que tú te esmeras en cuidar y sembrar de pequeños detalles que hagan las horas del otro algo mucho más brillante que el resto de sus ocupaciones.
Pero a veces, no recoges lo que siembras.