Girls are back in town!
Contra viento y marea, casi un año después, aquí estamos otra vez.
Ahora la pregunta es… seguís vosotros ahí?
Pd. En 24h, reencuentro hojalatero in person. En unas pocas horas más, vuestro blog favorito arranca de nuevo!
Contra viento y marea, casi un año después, aquí estamos otra vez.
Ahora la pregunta es… seguís vosotros ahí?
Pd. En 24h, reencuentro hojalatero in person. En unas pocas horas más, vuestro blog favorito arranca de nuevo!
… tienen mis males remedio. Contigo porque me matas y sin ti porque me muero.
Todos hemos tenido/tenemos alguna relación de este estilo. Y ya no me refiero sólo a parejas, este caso es extrapolable: novi@s, amig@s, familiares…
Esto no se acaba… »
Ayer empecé a escribir un post en mi blog personal sobre tener amigos (y mis requisitos para considerar a alguien ‘amigo’), a raíz de una conversación telefónica mantenida un momento antes.
Y la verdad, me ha quedado un alegato de lo más curioso, del que extraigo un par de cosas para pegar aquí:
Esto no se acaba… »
Una mañana cualquiera (la de hoy) en un lugar cualquiera (respectivas oficinas):
CdH2: Tengo unas ganas de irme, cosa mala…
CdH1: Aguanta!
CdH2: No creo que lo consiga. Es más, estoy abriendo la ventana, creo que voy a saltar…
CdH1: No! Aguanta! Postea para CdH antes!
CdH2: Bien, será mi objetivo antes de morir: publicar algo… ¿bonico o cerdocho?
CdH1: Cerdocho! xD
Y esta tarde, otro nuevo post cerdocho ^^
Porque la esperanza es lo último que se pierde…
Una charla cualquiera entre CdH1 y CdH2.
CdH2: - yo tengo la firme convicción de que por ahí, donde sea, hay alguien más o menos como yo. No digo que sea perfecto…
CdH1: -Que quiere las mismas cosas que tú, para mí eso es lo básico.
CdH2: -Claro. Lo jodido es saber que de aquí a los noventa años vamos a tardar un huevo, y vamos a tener mil veces esta sensación de haber perdido el tiempo.
CdH1: -Ya… Eso es lo peor. La sensación de que has dado a una persona unos años de tu vida, de que durante esos años has hecho de todo por él y que a cambio no has obtenido nada…
CdH2: -y de haber ido perdiendo cosas por el camino… Yo intento con todas mis fuerzas quedarme con las cosas buenas (que casi siempre las hay) para no amargarme, pero claro… haciendo revista es inevitable pensar que has tirado años, esfuerzo y confianza por la borda y es triste.
Triste y frustrante.
Una de las primeras cosas que hicimos por estos pagos, nada más empezar, fue identificar un especimen con el que muchas (y muchos, que ya hemos dicho más veces por aquí que esto no es una cuestion de sexos sino de vivencias) hemos tenido la suerte o desgracia de toparnos: el Chico Herpes.
Hoy es el cumple de mi partenaire Kaoru!
Evidentemente, y como somos elegantes, no vamos a revelar su edad, pero ya sabéis que si queréis seguir siendo personas bien recibidas en este blog, lo menos que podéis hacer es felicitarla.
Los visitadores anónimos deberían hacerlo también ![]()

Es mala. Pero tú no te das cuenta, porque eres ingenua. Posiblemente sea mayor que tú, o al menos más espabilada. Quizá tú estés acostumbrada a confiar en la gente y ella te parezca una buena niña igual que tú. Pero es una zorra de cuidado cuyo nombre aparecerá en los anales de la historia ensalzado junto a Jezabel o Salomé.
Tenéis gustos en común. De hecho, tú la consideras tu mejor amiga. Por eso todo lo que te va a hacer te escuece el doble que si te lo hiciera una de esas adláteres que todas tenemos -o somos en otros casos-. No tardáis en conectar y poco a poco te incluye en su círculo de amistades. Encajas a la perfección. Cómo no vas a hacerlo, eres simpática, divertida, un poco loca y muy sincera. Son buenas cualidades, ¿no?

Y la que me lleve lo contrario en lo referente al título, debería seguir leyendo. Rememorando mis años de salidas en compañía de féminas variadas a la caza y captura del ejemplar adolescente masculino, me viene a la cabeza la incongruencia de algunas que se autodenominan “amigas”. Sí, sí, con un buen par de comillas a cada lado.
Me confieso indecisa. Muchos de los que me conocéis sabéis que llega a ser enfermizo, pero cuando tomo una decisión, me atengo a ella -lo cual no significa que luego no me esté arrepintiendo durante eones o quejándome a algún oído amigo de no haber tomado la contraria-. Pero no voy y acudo al objeto de mi decisión fallida para marearle la perdiz ni las neuronas. Que eso está muy feo.