Ni contigo ni sin ti…
… tienen mis males remedio. Contigo porque me matas y sin ti porque me muero.
Todos hemos tenido/tenemos alguna relación de este estilo. Y ya no me refiero sólo a parejas, este caso es extrapolable: novi@s, amig@s, familiares…
Conoces a un chico. Bien.
Te parece divertido. +1
Es inteligente. +1
Es atractivo. +1
Le gustas. +10
Hasta aquí, todo normal. O bueno, todo lo deseable, porque seamos sinceros, normal lo que se dice normal no es, y -por suerte o por desgracia- no pasa todos los días (creo que ahí radica la clave de muchos de nuestros problemas).
Y empezáis a quedar, en un principio para cines, cafeses y cervezas. Os lo pasáis bien juntos y os apetece veros más veces. Y un día, tras una caidita de ojos, un tropiezo fortuito o un roce absolutamente involuntario, llega todo lo demás: besitos, más besos, sexo, más sexo, más, más, más…
… hasta que de pronto un día tenéis que hablar (pero no estábamos perfectamente así?). Puede que lo digas tú, o lo plantee él (todas sabemos que, salvo sorprendentes casos, normalmente somos nosotras las que tenemos la necesidad patológica de hablar las cosas. Error, queridas. ERROR). En el caso que nos ocupa hoy, sobre el que ayer me pidieron opinión profesional, fue él (sorpresa!). Habláis las cosas y aclaráis puntos: Él quiere algo que tú no quieres o en lo que quizás tú no habías pensado (quizás porque te hayas topado con un GC antes, o un ChH, o simplemente porque no te apetece). Ojo, éste es el momento. En este punto es donde se deben definir las cosas. Quieres algo más? adelante. No lo quieres? pronúnciate y pega la vuelta, que decían aquellos dos hermanos de pelo cardado. Es mejor hacer un poquito de daño en ese momento y desaparecer que no convertirte en todas esas cosas que criticas siempre y que te han ido dejando cicatrices estos años.
Como comentaba, en el caso que nos ocupa, él ha puesto toda la carne en el asador y tú, tras advertirle que te llevará un tiempo estar al mismo nivel, aceptas y bajas la guardia. Aquí podría concluir uno de esos cuentos a los que nos tenían acostumbradas de pequeñas… pero si algo sabemos con seguridad es que la realidad es mucho más ‘japuta que el mundo de Disney. Las cosas avanzan como se supone que suelen avanzar estas cosas, con sus más y sus menos… hasta que un día él, el mismo que te regalaba flores, contrataba a la tuna para cantarte el clavelitos bajo el balcón y te juraba y perjuraba que jamás se había enamorado así de nadie (Alerta Pirado! esta frase es clave!), llega una tarde y te suelta, sin anestesia: creo que estamos yendo demasiado rápido. Comor!? Te paras, respiras y analizas sus movimientos: se presenta ante tus amigos, te presenta a sus amigos en calidad de ‘novia’, planea viajes, te hace regalos sin venir a cuento, hace listas con todas las cosas que le gustan de ti y enumera todos los motivos por los que os habéis convertido en la pareja perfecta y la envidia del vecindario (o cosas similares, pero ya sabéis a qué me refiero). Todo muy de novio, todo muy formal. Y de pronto, estáis yendo demasiado rápido?
Bien, este caso, por desgracia para todos, es más común de lo que pensamos y se da en ambos sexos. Lo que te plantea, en resumen, es fácil: juntos no, porque esto-es-muy-serio, pero separados tampoco, porque estamos-tan-a-gustito… Enhorabuena. Has dado con el perro del hortelano. Ahora que ya te tiene, se asusta. Le gusta el juego previo, la conquista, el saber que puede tenerte… pero en cuanto lo logra, se acabó. Se ha parado a pensar, te dice, y tú ya has bajado tanto la guardia que no has visto venir esta colleja, que ahora es de proporciones bíblicas.
Qué te queda ahora? Pasarlas canutas un tiempo (lo siento, pero es verdad), porque si algo está claro es que no te va a dejar marchar tan fácilmente. Si ya tienes experiencia previa con personajillos de este tipo, sabrás que lo mejor que puedes hacer es poner pies el polvorosa. Si es tu primera (o tu segunda vez), caerás… y estarás orbitando a su alrededor como una víctima cualquiera de un Chico Herpes o peor… como una fan (que es lo mismo, pero sin opciones carnales).
Run, Forest, run!


Ufff, con lo difícil que está vender la mercancía y, cuando va uno y consigue su premio y encuentra una chica maja, va y se retira asustado por el compromiso… En fin… perro verde él o perro verde yo por pensar lo contrario, no sé.
Besos de colores.
Qué post, sí señora, qué gran realidad.
Me pasé dos años con un perro del hortelano… y lo que dolió. Al final, fui yo la que tuve que “pegar la vuelta” y mandarlo a tomar por…
Menos mal que me atreví.
Besos y seguid así
me has tocado en una epoca (por no decir un dia y una hora) que me encantaria hablar con ciertas personas con la sinceridad que lo acabas de hacer tu…y aunque el 90% de las tias tengais el gusto donde yo os diga (no es que sea precisamente feo(yo),esque me lo han confirmado unas cuantas)perdona el 99% sois lo peor!!! esta sociedad os ha educado para sufrir delante de los tios,ya que muchas viven todavia de eso (sino comprueba las leyes) dejar de llorar joder y empezar a mostrar lo que valeis!!