Chica de Hojalata

Aventuras, desventuras, perfecciones y desperfectos.

Donde tengas la olla…

Abril15

… ya sabéis como sigue.

Hace unos días un amigo me sugirió que escribiese algo sobre sexo y/o relaciones en el trabajo. La verdad es que le he estado dando muchas vueltas antes de ponerme a ello… algunos sabéis bien el por qué.

Somos muchos los que alguna vez hemos sucumbido a la tentación de enrollarnos/liarnos/salir/casarse con alguien de nuestro entorno laboral. Quién no ha tenido un jefe que está de-toma-pan-y-moja, un compañero al que le harías uno, dos y mil favores o una becaria a la que pegarle un mordisco? Venga, bajad las manos, guarrillos, que os están viendo!

(espera al salto!)

El caso es que, independientemente de lo que las hormonas nos lleven a hacer en un primer momento, la decisión de liarse o no con algún compañero de trabajo/jefe/subordinado no debe ser tomada a la ligera. Hay unos cuantos factores a tener en cuenta que son de vital importancia, y que deberías plantearte antes de arrimarte demasiado a tu compañera cerca de la fotocopiadora (classic!) o liarte con alguien sobre una mesa de sonido (por ejemplo!).

Primero, y muy importante, tienes que tener claro qué es lo que quieres, y también si la otra persona quiere lo mismo. Si es sólo un rollo, un calentón momentáneo, un loquesea… yo que tú (y sabiendo lo que sé ahora) me lo aguantaría. Si sale ‘bien’, alguno de los dos se quedará con ganas de más y querréis repetir. ERROR. Si sale mal, a partir de ese momento tu oficina/redacción/empresa se convertirá en el lugar más incómodo del planeta. Porque, queridos, he aquí una frase que deberíais grabaros a fuego: El sexo sin consecuencias es como el cometa Halley, once in a lifetime.

Si lo que queréis es una relación más a largo plazo, una recomendación: actuad con naturalidad. Es importante que mantengáis vuestra vida privada al margen del trabajo, porque si sale mal no os gustaría que hubiese más gente por el medio, y mucho menos, compañeros comentones. Pero ojo, cuando digo ‘actuad con naturalidad’ me refiero a que seáis vosotros mismos, tampoco vayáis por ahí fingiendo que no os conocéis si os dais el filete a la puerta del bufete (lo siento! rimaba!), que una cosa es que obviéis las muestras de cariño/lujuria en el lugar de trabajo (sed elegantes!) y otra muy distinta tener una doble vida. Que después la gente se entera y tienes que dar mil explicaciones!

Una vez explicado esto, os voy a contar una cosa/un caso: a mí me pudo el morbo.
Liarme con un jefe/compañero de trabajo es algo que ya puedo tachar de mi lista de ‘Cosas a hacer antes de la menopausia’.
Es cierto, y esto no es un secreto, que cuando he podido, he explotado el perfil ‘becaria’ combinándolo de vez en cuando con ‘caidilla de ojos’ o ‘conversación interesante’ y siempre ha dado resultado (siempre? bueno, las veces que lo he intentado :P).

La sensación que experimentas en el momento en el que la posibilidad pasa a ser un hecho es indescriptible. Es mejor que ganar cien veces al Trivial… qué digo! es mejor que ganarle al señor Trivial Pursuit in-his-face! la mezcla de hormonas en ebullición, la adrenalina, saber que estás cruzando la línea de lo prohibido (y eso sin contar con el factor ‘te van a pillar’, si decides hacerlo in situ) es un combo que todo el mundo debería experimentar al menos una vez en la vida. Y ya está. Si se pudiese cortar a partir de ahí y eliminar todo lo que viene después, entonces recomendaría la experiencia a todo el mundo.

PERO no es así. Mi experiencia me dice que en estos casos pueden pasar varias cosas (yo ya me he visto en todas estas): que tu jefe/compañero/becaria se lo cuente a todo el mundo y antes de que vuelvas a poner un pie en la oficina ya sea vox populi; que no quieras volver a saber nada de esa persona y se obsesione contigo -pirados hay muchos por el mundo-; que te enamores como un/a bob@ de quien no te conviene y las pases canutas.

Así que mi recomendación es que te repitas este mantra constantemente:

NO.
No te líes con un compañero de trabajo.
Deja en paz a la becaria.
Tu jefe está casado.

O como reza el inicio de este post, y los ancianos dicen sabia y vulgarmente por aquí: Donde tengas la olla no metas la p*lla. (sí, me he autocensurado, que este es un blog fino).

Escrito por Emma Peel, sobre El Consultorio, El duro mundo laboral, Ellas, Ellos, Peelismo, Sexo!
11 atrevidos to

“Donde tengas la olla…”

  1. El Abril 15th, 2009 a las 1:11 pm Kaoru opina:

    Uf… A mí me encantan las relaciones platónicas. Creo que si tuviera a un macizo en el trabajo (y no estuviera enganchada a mi licor favorito) me pasaría las horas muertas mirándole de reojo, poniéndome colorada y jugando con mi pelo xD

    Aquí donde me ves, a veces soy de un gazmoño…

  2. El Abril 15th, 2009 a las 1:12 pm Trainera opina:

    muuuucho me he reído (sí, mucho más con la mesa de sonido… vaya imagen xDDDDD)

    Un besote!!!

  3. El Abril 15th, 2009 a las 1:13 pm Emma Peel opina:

    Ay… yo soy la reina del toqueteo de pelo, ya lo sabes :P

    Y sí, lo de mirar de reojo, ponerse roja y demás, son mis clásicos.
    Intenta hacer lo mismo retransmitiendo un informativo en directo! xD

  4. El Abril 15th, 2009 a las 1:18 pm Wishu opina:

    Creo que lo mejor sería el plantearle a tu compañero de oficina que te mola antes de ir a saco a por él puesto que si te dice que si… adelante aunque vas a ser la comidilla de la oficina. Y si te dice que no, el mal ambiente entre vosotros durante un tiempo va a estar ahí presente.

    Si no, siempre te quedará un autocomplacimiento pensando en esa persona. De todos modos, chica, hay vida más allá de la oficina, deja pasar esa oportunidad que siempre vendrá otra mejor (o eso dicen…).

  5. El Abril 15th, 2009 a las 2:00 pm Kris opina:

    Me ha encantado este post… yo siempre he trabajado con mujeres, así que por mi orientación sexual, nunca he sentido de estos impulsos, pero sé lo que son ;)

  6. El Abril 15th, 2009 a las 3:56 pm punkomatik opina:

    Genial! @Miss_Peel ha vuelto a dar en el clavo.

    Es muy dificil mantener la cordura en el trabajo, y más cuando tienes que entrenar a jovencitas (pero mayores de edad, eh!) en mallas y rodeados de colchonetas…

    Pero tranquilos, que en todo caso sucumbiría a los encantos de alguna entrenadora, no creo que fuese capaz de cruzar el límite y aprovecharme del típico rol profe/alumna.

    SALUD !!!!

    PD: Chicas! Empiezo a echar de menos vuestras voces ;)

  7. El Abril 15th, 2009 a las 8:21 pm Hackett opina:

    Porqué será que me siento plenamente identificado en este post ;)

    Podría decir muchas acerca de este post, pero cuando huelgan las palabras…

    Soberbio. Sencillamente soberbio, Miss Peel.

    Besos de colores, chica guapa :)

  8. El Abril 15th, 2009 a las 8:25 pm Hackett opina:

    Mil perdones por mis incorrecciones ortográficas fruto de la premura. Quise decir: ¿Por qué será que me siento plenamente identificado en este post? ^^

    Besos y me encanta como escribes.

  9. El Abril 19th, 2009 a las 12:13 pm Mpc opina:

    Nada, yo hago la recomendación contraria. Hay que hacer que pasen cosas que después se va al trabajo con otra alegría. Si después se sufre pues se aguanta uno. Es mala política dejar de hacer las cosas por miedo a pasarlo mal. ¡Hay que arriesgarse! (todo con mesura, niñas)

  10. El Mayo 6th, 2009 a las 11:04 am Milkdoor opina:

    Jajaja… en mi caso siempre he trabajado con hombres desatractivos (bueno, había uno mono pero por mucho que yo bajase los ojos no servía de nada). No sé si pensar mejor o lástima, porque a pesar de todo, por tu post parece tope tentador.

  11. El Mayo 6th, 2009 a las 11:07 am Emma Peel opina:

    Milk, acabas de escribir ‘tope tentador’?
    Uau, ‘tope’, una palabra que jamás imaginaría en tu vocabulario :P

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